11/06/2011

Un antiguo enemigo!!

Eran las  7:10am del 6 de noviembre de 2011, me dirigía  a la 6° carrera con causa Bancomer. Éste evento empezó  a realizarse a partir de 2006, sin embargo, en éste año la carrera fue para apoyar a los jóvenes  mexicanos, para que continúen con sus estudios, cosa que en las anteriores carreras no se había hecho.

Al llegar al estacionamiento de empleados en la sucursal que se encuentra en Montes Urales, nos dimos cuenta que era tarde y que la carrera pronto empezaría, como era de esperar siempre llegamos con prisas y a mi hermana en el último momento se le olvidaba algo. Ella trabaja en  Bancomer, en el área de auditoría y, gracias a eso mi hermano y yo pudimos asistir a la carrera, pues sólo la familia y amigos del empleado podían inscribirse. Para ayudar a la causa podías dar una aportación que iba desde los $20.00 en adelante.

En la carera que participamos fue en la  de 5km, debido a nuestra escasa condición física, (la otra era de 10km) que se vio reflejada en el poco calentamiento que alcanzamos hacer, ya que como ya era   tarde nos teníamos que apresurar para llegar donde iniciaba la carrera.

Hubo varias categorías: femenil, varonil e infantil y por edades, de 9 a 12, de 13 a 17, de 18 a 39  y las demás no las recuerdo; por el cansancio que me aquejaba después de una noche de desvelo y diversión que no pude despreciar a pesar de saber que al día siguiente un antiguo enemigo me esperaba: la carrera.

Por fin llegamos y  el conteo regresivo comenzaba, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, fuera, y las personas comenzaron a correr con gran ahincó y emoción, avanzaban a lado de sus hijos con carreolas, cochecitos y sus perros, la euforia los acompañaba así como las palmaditas de apoyo que se deban  en la espalda para que le echaras ganas, sobre todo llegando a los 200 metros donde la mayoría comenzó a caminar (ja esperaba más entusiasmo), y donde me di cuenta que mis hermanos habían avanzado lo suficiente para dejarme sola, sí, eso lo había sospechado desde el principio cuando me dijeron –nos vemos en la meta-, está bien, me relaje y comencé a tratar de controlar mi respiración que comenzaba agitarse, saque mis audífonos, los coloque en mis oídos y decidí comenzar a alejarme de aquellos que no dejaban que avanzará por la caminata que parecía, en vez de carrera.

Todo concurría con normalidad, los rayos del sol hacían su aparición para contribuir a mi agotamiento, que se notaba llegados los 3km, sin embargo, algo detuvo mi trote, y era una inmensa subida que  note porque las personas que iban delante de mi les costaba más avanzar, así que trate de apretar el paso, pero el tumulto me impedía correr más rápido, quería pasar este tramo lo más pronto posible, porque sabía que si caminaba, podría enfriarme y jamás recuperar mi paso; esquive a todas las personas como un juego de obstáculos y por fin la bajada me esperaba, la cual se figuraba peligrosa si  ibas con un rápido andar, por ello trate de bajar la velocidad para no impactarme con algún cristiano, y por fin, se normalizó nuevamente mi respiración que causaba ya, que respirara por la boca, pase por un poco de agua que me eche en la cara, como un corredor profesional que lleva prisa por ser el primer lugar, en esos momentos recordé los juegos panamericanos realizados en nuestro país y al fin comprendí lo importante de prepararse para este deporte, pues al llegar al kilómetro cuatro mi cuerpo me pedía un descanso, mi sudor ya recorría la mayor parte de mi cuerpo y yo trataba de alejarme de ese pensamiento de parar, porque el año pasado que también participamos en la carrera, no pude más, exactamente en el cuarto kilómetro, y eso, no me iba a volver a pasar, así que me acorde de una canción de relajamiento que traía en mi celular, de esas donde escuchas sólo el ruido de la naturaleza, y la puse para ver si me ayudaba; casualmente si sirvió porque pronto mis ojos vislumbraban el letrero que decía: META, así que mi emoción nuevamente aparecía porque pronto llegaría, el sonar de mi celular interrumpió mi canción, donde mi hermano por medio de un mensaje me anunciaba que ya había llegado, -demonios, nuevamente me ganaba-, a pesar de ello no me desanimé y seguí corriendo hasta que por fin escuché los aplausos de la gente, que daban a todos los que llegaban.

Al fin había llegado, con ello el dolor de piernas también, pero no me importo porque revise los cronómetros que me indicaban mi tiempo y cuál fue mi sorpresa, cuando descubrí que me tarde más  esta vez, pues mi marca el año pasado había sido de 35 minutos y esta vez de fue 38. Bueno la verdad es que no fue mucho, así que me dedique a buscar a mis hermanos que ya me esperaban.

Recogí mi refrigerio y mi medalla de participante y me reuní con mis hermanos, mi hambre era ya demasiada pues no desayunamos nada, vimos las premiaciones y decidimos retirarnos.

Fue una buena experiencia, íbamos reflexionando camino a casa, aunado a su burla porque siempre prometo llegar primero que ellos y nunca lo cumplo, por eso me toco pagar el desayuno.

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